miércoles, 21 de agosto de 2013

‘Por primera vez, Bolivia es una referencia internacional’

Tras el incidente del 2 de julio en Europa, un par de conclusiones han resultado del análisis del presidente Evo Morales: Bolivia es referente internacional más allá del impasse; y con Francia, Portugal,  Italia y España la confianza no es la misma.



La Razón / Claudia Benavente, Carlos Orías, Rubén Atahuichi / La Paz
06 de agosto de 2013
 
Domingo 4 de julio, residencia presidencial de San Jorge. El Presidente del Estado recibe a La Razón en un momento crucial de las relaciones de Bolivia con el mundo. Las más complejas derivaron del bloqueo que sufrió el avión presidencial en Portugal, Francia, Italia y España, cuyos espacios aéreos no pudo cruzar el 2 de julio debido a que se creía que Edward Snowden, buscado por Estados Unidos, iba a bordo. El Mandatario estuvo varado 13 horas en Viena.
Tras el incidente del 2 de julio en Europa, un par de conclusiones han resultado del análisis del presidente Evo Morales: Bolivia es referente internacional más allá del impasse; y con Francia, Portugal, Italia y España la confianza no es la misma.
Recién llegado el domingo de Sao Paulo, donde asistió al Foro Social, el Jefe del Estado concede en su residencia de San Jorge una entrevista a La Razón para hacer un repaso a la situación del país ante el mundo. “Por primera vez, Bolivia es una referencia internacional, no por el secuestro del avión ni porque el Presidente represente a un sector más humillado de la historia, sino por las políticas, los programas, los principios y los valores”, dice.
Morales resume así esos cuatro ejes: las políticas “no vienen de afuera ni de arriba”; los programas “no solamente tienen un impacto interno, sino también externo, algunos de ellos están siendo exportados”; los principios se basan en la lucha de los antepasados; “la lucha de la independencia fue contra el colonialismo interno y externo”; y los valores, en su caso, de la familia: no mentir, no robar ni ser flojo.
En su criterio, eso tiene efecto en la región, aunque encuentra cuatro tipos de relaciones. La menos favorable, con Estados Unidos. “No hay munanaku (quererse), sino maq’anaku (pelearse); pero por lo menos tenemos relaciones para pelearnos, que es lo peor. No quisiéramos que sea así”.
Define a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) como el otro extremo, el más positivo. Son relaciones de mucha confianza, de “políticas que pensaron toda la vida los movimientos sociales y los pueblos, en defender la vida y rechazar la muerte, entre defender la paz y rechazar la guerra”.
Un tercer grupo es el que lo componen países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), de la Comunidad de Estados Latinoamericanos (Celac) y del Mercado Común de Sur (Mercosur).
Pero esos afanes pretenden ser boicoteados por Estados Unidos a través de la Alianza del Pacífico (Perú, Colombia, Chile y México).  “Estos gobiernos que promueven el libre comercio, la privatización de servicios básicos, la entrega a transnacionales de recursos naturales o instalar bases militares en esos países, nunca van a tener estabilidad política”, presagia. “Mientras Estados Unidos no cambie de política, nunca va a haber relaciones de confianza. Puede haber intercambio de embajadores, pero no serán relaciones diplomáticas de confianza”, insiste.
— ¿Qué peso tiene Bolivia con relación a la región y el mundo tras el incidente en Europa?
— Cuando digo que Bolivia es una referencia es que, si bien hemos empezado a liberarnos económicamente, socialmente, militarmente y políticamente, Bolivia es vista como país digno entre los países sudamericanos y del mundo. Escuché a un comentarista: por dos veces Bolivia estuvo (en la opinión) del mundo, una cuando un dirigente sindical e indígena ganó las elecciones, y, dos, por el secuestro del avión.
Pero una cosa es ser víctima de ese hecho, el indígena de un grupo condenado al exterminio, y otra el ser autoridad. No sé si fue un error o si hubo alguna meta u objetivo en ese secuestro.
— O algún mensaje de parte de Estados Unidos.
— Tal vez un mensaje de Estados Unidos. Lo cierto es que hubo repercusión internacional. Por encima de eso, una cosa es ganar las elecciones… ¿Qué dijeron los de la derecha y los fascistas de Bolivia en 2006? “Pobre indiecito, que se divierta unos cuantos meses, no va a poder gobernar y se va a ir o lo vamos a sacar”. Después de mi informe de 2007, ¿qué dijeron? “No, no, hay que hacer algo”. En 2007 se prepararon y en 2008 fracasaron en el revocatorio, como en el intento de golpe. Organizamos la gran marcha. Por primera vez, la COB y el Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos (IPSP) tuvieron una reunión que dirigí en La Coronilla, en Cochabamba, para organizar la marcha de Caracollo, que definió la situación política, social, democrática e ideológica del país. No es que este proceso vale porque un indígena ganó las elecciones o porque un dirigente ha sido secuestrado.
— Usted dijo que aceptaba las disculpas y Bolivia se reserva el derecho a tomar acciones. ¿Qué quiso decir con eso?
— Yo te pregunto una cosita, pero me vas a responder… Si tu compañera te ha puesto cuernos y luego la perdonas, ¿crees que va a haber confianza?
— No.
— Es eso. Es difícil, se pierde confianza; aunque los aymaras perdonamos totalmente, no somos rencorosos ni vengativos.
— ¿A qué se refirió cuando dijo que Bolivia se reserva a tomar acciones?
— Especialmente velando ante las futuras acciones que pueda tomar Estados Unidos y sus aliados. No quiero que se entienda como soberbia y capricho. Si no hacemos algo, van a seguir tomando represalias con algunos presidentes o con algunos gobiernos, por la situación.
Cómo nos irá en la parte jurídica. En el Alba acordamos formar una comisión técnica y jurídica para estudiar qué argumentos legales tenemos para llevar a Estados Unidos a tribunales internacionales por espionaje. Una cosa es el secuestro, que ha violado tratados internacionales, pero que se ha derivado del caso de espionaje. Ya, digo que espíen a los gobiernos y presidentes antiimperialistas, pero que espíen a sus aliados… Ya no, pues, es insoportable. Por diferencias programática, ideológica y cultural nos pueden espiar, pero a sus aliados…
Voy a plantear en la próxima reunión de Unasur que todos los presidentes definamos llevar (a Estados Unidos) a los tribunales internacionales para hacer respetar los derechos humanos, los tratados internacionales. Esa reserva está fundamentada para que nunca más ocurra (lo que me pasó) con ningún presidente del mundo.
— ¿Qué cambios habrá en la región tras este incidente?
— ¿Qué hemos visto? A veces cuesta hacer entender a nuestros pueblos, a nuestras fuerzas sociales, qué es el imperialismo, el capitalismo o el neocolonialismo; cuáles son sus instrumentos sobre los recursos naturales o sobre políticas sociales.
Ahora que secuestraron el avión del Presidente, la gente dice “ah, eso había sido imperialismo y capitalismo”. Eso nos ha unido a todos, que entiende que si hicieron eso con un presidente, cómo será con los migrantes.
Hay un profundo sentimiento en América Latina y el Caribe, en las fuerzas sociales de Estados Unidos, en Europa y en todo el mundo de que todos tenemos soberanía. Cómo puede haber para algunos presidentes y gobiernos de segunda o de tercera.
Aquí, casi todas las fuerzas e instituciones del Estado se han manifestado, hasta las Naciones Unidas y la OEA, pero menos el Consejo de Seguridad de la ONU. Entonces, ¿qué papel juega el Consejo de Seguridad? Yo entiendo que Naciones Unidas tiene ese consejo que tiene que dar seguridad… ¿A quiénes? A los Estados, porque son sus brazos.
No me arrepiento de haber dicho que ése no es un Consejo de Seguridad sino un “Consejo de Inseguridad”, que sólo planifica intervenciones. Hay que hacer una reforma o una profunda revolución en las Naciones Unidas para acabar con esta clase de instituciones que no dan ninguna seguridad a los Estados.
— El presidente Rafael Correa dijo “Lo que es con Evo es contra nosotros”. Incluso, insinuó que después de Hugo Chávez, viene Evo. Hablando de liderazgo, ¿o Correa o Evo?
— Yo soy enemigo de hablar de liderazgos, hablo más de referencia en políticas y programas. No nos metan a una pelea sobre quién después de Chávez. No me gusta. Aquí dicen “los evistas”… No quiero que haya evistas, sino antiimperialistas.
No creo que las personas sean líderes, sino los pueblos o las fuerzas sociales. Ahora, saludo la solidaridad, Correa dijo “si es Con Evo, es con todos y todas”. Lindo mensaje, aquí somos todos, no se trata de Evo. Si provocaron a Evo, eso nos permitió reflexionar de manera conjunta para defender a todas y a todos. Ése es el mensaje del compañero Correa, a quien expreso mi respeto y mi admiración. Lo dije en Quito, el primero en llamarme ha sido Correa, solidario; no sé cuántas veces. Luego de que partimos de Viena, ni bien aterrizamos en las Islas Canarias, otra vez llamó Correa. También Nicolás Maduro, Cristina Fernández y otros presidentes. Correa ha debido estar llamando a cada minuto en todo el vuelo. A uno se le conoce cuando uno pasa malos momentos.
— ¿Cómo van a seguir las relaciones con Estados Unidos?
— Hay una mirada sobre Estados Unidos, de soberbia, de sometimiento, de uso geopolítico a la región con fines monopólicos… Esto nunca va a cambiar.  Creo en las fuerzas sociales, no hay imperio que aguante. El imperio romano y tantos imperios fueron derrotados; el imperio norteamericano va a ser derrotado.
¿A qué conclusión llego? Allí no gobierna (Barack) Obama, ni demócratas ni republicanos. Son producto de las elecciones, se los respeta; gobiernan banqueros y empresarios. Y cuando banqueros, empresarios y otras transnacionales no pueden seguir exprimiendo al pueblo, declaran en crisis (al Estado) y hay crisis para los más pobres. Ellos siempre caen bien parados, como el gato. Yo tenía mucha confianza en Obama, que viene de un sector discriminado. No puedo entender que ese discriminado discrimine a un discriminado.
— En la práctica, ¿va a haber mejoras en las relaciones?
— Podemos restablecer embajadores, de formalidad, pero no va a ser de confianza.
— ¿Eso será pronto?
— No sabemos. Puede agudizarse (la crisis) también, depende del comportamiento del Gobierno de Estados Unidos.
Perfil
Nombre: Juan Evo Morales Ayma
Nació: 26-10-1959, en Isallavi (Orinoca, Oruro)
Cargo: Presidente del Estado
Líder de los últimos tiempos
Evo Morales Ayma tuvo un intento favorable para llegar a la presidencia en 2002, cuando fue el segundo más votado en los comicios, detrás de Gonzalo Sánchez de Lozada. Con esos antecedentes, tras la renuncia de Carlos Mesa y el interinato de Eduardo Rodríguez Veltzé, en diciembre de 2005 ganó cómodamente las elecciones con el 53,7% de los votos. Juró como Presidente el 22 de enero de 2006, pero su mandato fue interrumpido por un acuerdo político, a un año de su fin. En agosto de 2008 se impuso a un revocatorio y en diciembre de 2009 ganó las elecciones con el 64% de los votos. Promovió entre 2006 y 2008 la Asamblea Constituyente para la aprobación de la nueva Constitución.
‘Decir que soy candidato sería un gran error’
— ¿Va a ser candidato en 2014?
— Es constitucional, se ha demostrado eso. Yo no sé por qué dudan. Pero estoy muy sorprendido de las proclamaciones de comunidades y sindicatos del campo y la ciudad. Por ahora estamos más ocupados con la gestión. Yo saludo esos respaldos, son un aliento, una recompensa. Pero ratificamos que no es tiempo de campaña.
Personalmente, estoy dedicado a temas de gestión. Por eso no he decidido, estamos en gestión. Depende de mucho, todo puede pasar. En Brasil, por ejemplo, la compañera Dilma (Rousseff) tenía alto porcentaje de apoyo, pero dos o tres problemas (las movilizaciones por las tarifas de transporte) que aparecieron por sorpresa cambiaron la situación. Decir que soy candidato sería un gran error. Hay que ocuparse de seguir trabajando y llegará el momento de decidir.
No comparto con su pregunta, soy sincero. Ustedes están más preocupados por las siguientes elecciones, yo estoy más preocupado por las futuras generaciones; eso significa planificación.  Ésa debería ser la responsabilidad de los partidos y de los movimientos sociales: ocuparse de las futuras generaciones.
Algunos dirigentes, algunos alcaldes, usan el tema de límites para hacer protagonismo. Lamentablemente, todavía nos falta descolonizarnos. Por ahora hay que preocuparse de las futuras generaciones.
Acudimos a La Haya para ganar el juicio
— ¿Qué espera del proceso contra Chile en La Haya?
— Deberíamos sentirnos en regocijo desde el momento en que La Haya y el Gobierno de Chile admiten la demanda. Primero, Chile decía que (el juicio) no es procedente o no va a proceder la demanda. No soy experto, pero hemos sido muy optimistas para acudir a La Haya.
Me dicen que (el juicio) está políticamente bien decidido y jurídicamente bien planteado. Si está políticamente bien decidido y jurídicamente bien planteado, La Haya admite y Chile se somete. Debería causar regocijo después de haber sido admitida la demanda. Ganamos la primera batalla.
— ¿Qué criterio tienen sus colegas respecto de la demanda? ¿Cómo recibe la región este paso?
— Si hemos ido a la demanda, es para ganarla. No hay que dudar. Más bien, nos unimos todos, aunque no faltan algunos que observan por qué (el agente) no es un militante. Hay que apelar a los mejores juristas que tenemos, pese a las diferencias. No quiero comentar más. Hablé con muchos presidentes. Deberíamos valorar lo siguiente: ¿En qué relaciones bilaterales de Chile con otros países éstos apoyaron a Chile sobre el tema del mar?
¿En qué relaciones entre Bolivia y otros países éstos rechazaron nuestra reintegración marítima? ¿En qué actos o cumbres los movimientos sociales respaldan a Chile y le piden no devolver el mar a Bolivia?
Los medios no aprovechan ese tema; lamentablemente hay medios de comunicación (pro)chilenos. Revisen todos los documentos, hay cumbres de movimientos sociales y de presidentes que apoyan o callan, pero nunca rechazan apoyo para Bolivia.
Hay que medir esa temperatura, porque el mundo expresa que hay una injusticia con Bolivia y es un derecho nuestro. Incluso hay profesores e historiadores que nos enseñan mal, que dicen que hubo una guerra. No hubo guerra, sino una invasión. 

Las armas de la oposición

Parte-Contraparte

Rubén D. Atahuichi López
13 de agosto de 2013
 
En 2003, durante los conflictos sociales de septiembre y octubre, Gonzalo Sánchez de Lozada se resistía al establecimiento de una Asamblea Constituyente y al referéndum sobre el gas. Su sucesor, Carlos Mesa, recuerda en su libro Presidencia sitiada que aquél le dijo que había tres cosas que no iba a hacer: “renunciar, llamar a referéndum y convocar a una Asamblea Constituyente”.
Y no lo hizo, sabemos cómo terminó. Renunció, Mesa llamó a referéndum y sentó las bases para el cónclave constitucionalista y como consecuencia de los debates, años después, hay una nueva Constitución Política del Estado.
La institución de la Asamblea Constituyente fue polémica, con partidos políticos y regiones que objetaban la iniciativa. Instalada aquélla, las discusiones políticas se concentraron en asuntos triviales y no de fondo, como, por ejemplo, el largo conflicto que hubo por la llamada “capitalía”, con relación a la sede de gobierno, o el reglamento de debates y su famoso artículo 72.
Más tarde, con la CPE vigente, otros temas fueron la misma obsesión de algunos partidos de oposición. La Ley contra el Racismo, las elecciones judiciales, el avión presidencial, un desliz verbal de Evo Morales (tuvo decenas) y, ahora, los resultados del censo. Puede que el Gobierno, a través del Movimiento Al Socialismo (MAS), haya hecho valer su mayoría, con o sin errores, pero el resultado es que siempre impuso sus iniciativas, precisamente por el respaldo popular que cuenta.
Si la oposición quisiera ganar respaldo ante tanta fuerza del poder político, o desplazar a éste, tendría que plantearle al país una propuesta que revolucione el proyecto hegemónico de la administración de Evo Morales y su partido, que ha acaparado todos los discursos que en su tiempo ignoraron los líderes y partidos “tradicionales”. Sin embargo, ocurre todo lo contrario. Cada día sus argumentos son la respuesta al desliz, a la polémica o a la simple coyuntura.
Ahora, al menos tres fuerzas políticas, por llamarlas así, tienen connotación en el debate político y la incidencia mediática: el Movimiento Sin Miedo (MSM), de Juan del Granado; Unidad Nacional (UN), de Samuel Doria Medina, y el todavía proyecto Movimiento Demócrata Social (MDS), de Rubén Costas.
Cada una de esas organizaciones ha abanderado ciertos problemas vinculados a la gestión de Morales: el MSM pretende desde hace tiempo congraciarse con las luchas indígenas y la defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS); UN busca neutralizar con denuncias de ineficiencia y corrupción el programa Bolivia Cambia, Evo Cumple, el proyecto estrella del Gobierno, e incluso acusar a Morales de un caso íntimo y personal por demás dudoso, y el MDS comienza a construir su discurso a partir de los errores del Censo 2012 y sigue reivindicando las autonomías, aunque todavía en un área que no le ofrece proyección nacional, Santa Cruz.
Tengo mis dudas de que la estrategia funcione. Quizás tengan propuestas programáticas, poco socializadas ante el país, pero sus armas son ésas: la simple reacción ante la acción, la banalización del discurso y la política, y la objeción así por así a las políticas necesarias. Su apuesta es riesgosa, tomando en cuenta que su contendor mayor en 2014, Morales-MAS, se mantiene fuerte a pesar de sus yerros o dislates verbales.

Indignaos, Evo planta a Cala

Rubén D. Atahuichi López 
11 de agosto de 2013
 
Este Evo Morales no sabe de cumplir sus compromisos, ha dejado calato a uno de sus entrevistadores (por lo menos hasta la noche del viernes). Dejó a Ismael Cala, periodista de CNN, como novia en el altar, sin entrevista, que después de lloriquear toda la noche del jueves, y por varios canales de televisión, respira hondo y luce su orgullo: al cabo que ni quería entrevistarlo.
No es la primera vez que el hombre hace eso. Lo han sufrido varios colegas, ene veces. Una vez, cuando aquél, el Evo, era todavía diputado, rompió abruptamente la charla y me dijo: “Compañero, si me va a cortar, terminamos aquí la entrevista”. Este pinche periodista (o sea, yo) masculló el error de hacerle la pregunta difícil al impensable presidente de años despúes.
Otra vez, ya cuando Morales era el Jefazo, como diría Martín Sivak, me hizo madrugar dos veces a las cinco de la mañana para entrevistarlo en el Palacio de Gobierno. La primera ocasión logré ingresar en la sala del gabinete, con ministros de testigo y entre ellos los bullangueros Pablo Groux, Nardi Suxo y Roberto Aguilar. Nada, me canceló la entrevista arguyendo su casi siempre moquillo. La segunda vez, “por su agenda apretada”.
Pero la ministra Amanda Dávila se encargó de reparar el desplante en una tercera ocasión y una cuarta de yapa, hace poco.  No recuerdo que el desaire en contra de este pinche periodista haya causado tanto furor entre los colegas. ¡Cala es Cala, y de CNN!, dirán con tanto aprecio a lo ajeno.
Si Evo supiera que este mismo Cala salió trasquilado de una entrevista que le hizo al periodista uruguayo Víctor Hugo Morales, al que saliéndose de los estribos le dijo “autoritario”, quizás otra era la historia. Pero el tal Cala logró siquiera preconfirmar su charla con el Morales presidente (y el viernes se decía que al final iba a haber esa entrevista).
Hasta por lo menos la hora en que Cala denunció que Evo no lo recibiría, nadie decía nada de él más que repetir su mensaje de autoestima profesional en las redes sociales. Después, Cala fue el tal, con un orgullo que ni lo cuento... “En mi carrera, nunca volveré a gestionar una entrevista con el presidente Evo Morales”, repitió. Ahí está, pues, igualito tuvo que hacerlo el viernes. Indignaos, Morales ha desairado a un colega venido de lejos, con poco oxígeno.

Presidente, ¿qué le quita el sueño? Una siesta, Cala

Rubén D. Atahuichi / La Paz
18 de agosto de 2013
 
La noche del martes, todo el mundo se había colgado de CNN. Estaba en el aire “la entrevista del año” y su estrella, Ismael Cala, el mismo que, en un insólito peregrinaje por muchos programas de televisión, se quejó la semana pasada de haber sido plantado por el presidente Evo Morales.
Fue una entrevista preparada durante tres meses, con tres errores capitales: el periodista dijo que el “ama sua”, el “ama llulla” y el “ama qhella” son una trilogía aymara (y el entrevistado no aclaró que es quechua), que La Paz es la capital boliviana y que era ideal para el fondo y la rejilla del programa una tonada peruana.
Más allá del gafe muy usual en este oficio, lo demás corrió como algo familiar para nosotros. Todas las respuestas del cara a cara las sabíamos. Claro, quizás el público internacional de CNN no sepa qué temas dominan la agenda boliviana de la información.
Amilanado por tanta catarsis previa, aunque arropado con tantos que quisieran una foto con él o ser como él (yo prefiero a Restrepo, Ramonet, López Vigil, Bastenier, Archondo, Guzmán, Orduna, Zambrana, Álvarez y otros colegas domésticos de gran talante profesional que quizás olvido citarlos), Cala hizo lo de su libro: Cala contigo, el poder de escuchar. Con Evo, escuchándolo y hasta asintiendo —con un “ajá” y un “ok” recurrentes— las alusiones y proclamándolo: Es un “líder y estandarte mundial en que se ha convertido Evo Morales”.
Vapuleado y sin capacidad de reacción, ni réplica ni dúplica, preocupado en aclarar que la entrevista va sin cortes (pero con más cortes que preguntas). Quizás al final encontrábamos algo de la Agenda 2025 o el futuro de Evo despúes del Palacio de Gobierno con la pregunta de epílogo, pero nada, sólo una tomadura de pelo.
— Presidente, ¿qué le quita el sueño?
— Una siesta.
Morales había ensayado la tangente, una explicación sobre cómo aprovecha cinco, diez o 15 minutos para quitarse el sueño y despertar luego “chalinga”. ¿Y la réplica? Aunque con algo de dignidad ante tanta bronca presidencial por el lloriqueo: “Yo simplemente opté por el derecho de cualquier ciudadano, libre de decidir, abrir mis horizontes y vivir fuera de mi país natal”. Así es, pienso igual.

Publicado  en el suplemento Animal Político de La Razón

El MSM ‘se ha alejado de la izquierda’

Una semana después de la oficialización de su renuncia al MSM, el diputado Javier Zavaleta López cuenta sus razones. Cuestiona la decisión que en 2010 alejó a su partido del gobierno de Evo Morales.



Rubén D. Atahuichi L.
00:04 / 18 de agosto de 2013
 
El lunes 12 anunció su renuncia al Movimiento Sin Miedo (MSM), partido al que cuestiona haber dejado en 2010 su alianza con el Movimiento Al Socialismo (MAS). Sin rencores, aunque con serias divergencias, el diputado Javier Zavaleta López se confiesa: dice que su antiguo partido se ha  alejado de la izquierda y quisiera que en las elecciones de 2014 el presidente Evo Morales vuelva a ganar.
“Que termine la Agenda 2025, una medida, no de un político ni un partido, sino de un estadista. Morales ha pasado de ser un dirigente a un estadista con este plan 2005 que nadie lo hizo”, comenta en entrevista que concede a Animal Político en una oficina prestada del senador Adolfo Mendoza.
— Estuvo cabreado alguna vez…
— Sí. En 1999, el sistema neoliberal estaba en auge, con Gonzalo Sánchez de Lozada, y luego del escándalo del gobierno del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR). Había motivos para estar cabreados.
— ¿Cómo conoció a Juan del Granado?
— En 1997 yo fui candidato de la Circunscripción 9, de la zona Sur de La Paz, por el Eje Pachakuti. Entonces me ganó Luis Alberto Chito Valle con un increíble aparato, además estaba Hugo San Martín. También Luis Revilla, por el Movimiento Bolivia Libre (MBL). Fue en esos debates y la presentación de candidatos que nos conocimos, y ahí Del Granado, que planeaba dejar el MBL, me planteó construir algo nuevo. Junto con otros nos reunimos para planificar y hacer análisis político en seis u ocho meses, hasta que tomamos la decisión en 1999.
No éramos muchos, pocos salieron del MBL. Con otros que llegamos de otros frentes, no éramos más de 30, decidimos fundar el MSM.
— Es similar lo que le pasa con lo que le pasó a Del Granado, una escisión.
— Por eso me extrañan las declaraciones de su esposa (Marcela Revollo) y de otros dirigentes. De éstos entiendo, son nuevos y no vivieron esa historia, pero de su esposa, que quiere rasgarse las vestiduras sobre lo que pasa, porque lo vivió en el MIR y en el MBL lo mismo: una escisión por cuestiones ideológicas.
— ¿Cuándo habló por última vez con él?
— En 2010.
— ¿Por qué dejó de hablar con él?
— Cuando suceden las fricciones con Evo Morales y el MAS, comienzan a verse posicionamientos. Él, mucho más duro e inflexible en su crítica al Presidente y yo seguía en la misma lógica de ser crítico, pero desde adentro.
Él ya vislumbraba la idea de la ruptura. Cuando se dio, yo insistía en la posibilidad de volver y tratar de recomponer las cosas. Las reuniones eran un enfrentamiento de posiciones, yo votaba a favor de las iniciativas y ellos, como Revollo, en contra. Ya había fricciones que fueron complicándose, especialmente con la dirigencia nacional. Ya no había motivo para reunirnos y pelear.
— Es ingenuo pensar en la vuelta, considerando que el MSM era potencial contendor del MAS.
— Sí. Sin embargo, era necesario. Es decir, son esas decisiones que se toman sabiendo que se va a enfrentar contra algo muy difícil de hacerse realidad. Yo estaba convencido de que era una alianza que se complementaba: clase media del MSM y proyecto más rural del MAS.
— Venía advirtiendo con renunciar al MSM desde antes de 2011, ¿qué le cabreó otra vez?
— No venía anunciando con renunciar, no estaba en mis planes. Seguía peleando por que esto se reconduzca, aunque me estaban amenazando desde 2011 con expulsarme…
— Anunciaban un proceso en su Tribunal de Ética.
— Sí, procesos a los cuales no les temo. Así fue la cosa.
— ¿La ruptura MSM-MAS incidió en su decisión?
— Sí, pues, fue lo que finalmente gatilló mi decisión. En los últimos meses ya no había absoluta coincidencia con las decisiones que tomaba la Dirección Nacional del MSM. En 2010 había algunas cosas que se podían discutir, pero en 2012 ya no coincidíamos un ápice.
— ¿Por qué cree que se rompió la alianza? ¿Distanciamiento ideológico o intereses electorales?
— Ambos. El MSM tiene una nueva dirección nacional, con gente nueva, ya no son los fundadores de 1999, y comenzaron a darle otras características; era natural que cambien de posición. Además, Del Granado deja ser alcalde y automáticamente se proyectaba para un escenario nacional. Era comprensible que pretendía disputarle la presidencia a Evo.
— Se puede inferir que usted es un librepensante del MSM.
— El término librepensante ya tenía un doble significado y ahora tiene otro con el grupo de disidentes del MAS. Yo no me arriesgaría a catalogarme en ese grupo ni dar la sensación de que estoy en un grupo parecido. Cierto, tengo diferencias de pensamiento con el MSM y ésas han sido la razón fundamental de mi renuncia. No le he robado al MSM ni hay actos de corrupción, salvo diferencias políticas.
— ¿Zavaleta tránsfuga?
— No, esa figura está establecida en la Ley de Partidos Políticos y para llegar a decir eso tiene que comprobrarse. Eso tiene que definirlo una autoridad competente y tengo entendido de que el MSM va a seguir ese camino. Será, pues, un juez o una autoridad que determine si hubo o no transfugio.
— ¿Cuál es su condición política actual en relación al MSM?
— No respondo a la estructura orgánica del MSM y todas las acciones políticas de ese partido no me corresponden, ni las mías afectarán al MSM. Es un total alejamiento.
— Siempre dijo que usted es de corriente de izquierda, ¿no es de izquierda el MSM?
— Desde que entré a la política, desde la universidad, siempre hice todo lo posible por estar en la izquierda; eso es lo que requiere el país. El movimiento popular ha sido el que fue excluido, marginado e incluso menospreciado en su propio país. Necesitamos reequilibrar esa balanza, por eso es que me asumo de izquierda.
En los últimos meses, ante la ruptura con el MAS, el MSM ha comenzado a tomar decisiones muy cercanas a la derecha, al conservadurismo y a esa corriente de los partidos tradicionales, de Samuel Doria Medina, Jorge Quiroga y los resabios del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). No le definiría al MSM como un partido de derecha, serán los dirigentes y la sociedad los que lo juzguen. Sí puedo estar convencido de que se ha alejado de la izquierda.
— ¿Cómo define al MAS?
— Es el movimiento popular hecho partido, porque son las organizaciones que, a través de prácticas propias en el MAS, constituyen su estructura de partido. El liderazgo del presidente Morales no es uno de un político más, sino un liderazgo que engloba cuestiones culturales, étnicas y origen rural-campesino. Es un partido completo en cuanto su fisonomía popular, al que el vicepresidente Álvaro García Linera le dio un contexto académico para darle una fisonomía de izquierda.
— Alguna vez admitió estar cerca del MAS, ¿ahora es del MAS?
— Yo diría que sí, estoy dentro del MAS, lo he estado desde 2006. Cuando tuvimos una alianza desde el MSM, incluidos Revilla, Del Granado y otros diputados, tomamos la decisión arriesgada y temeraria de darle apoyo incondicional al Presidente; es decir, retirar nuestra sigla e ir con la sigla del MAS. Por eso es que la papeleta electoral dice MAS, sin alianzas, ni siquiera un asomo de verde (el color del MSM).
Asumimos en su totalidad el programa de gobierno del MAS, porque en ese momento nosotros no habíamos elaborado uno; además, repetimos y ratificamos la alianza en 2009. En 2005, cuando ganamos las elecciones, los diputados del MSM participamos en la bancada del MAS durante cuatro años. Sigo en ese proyecto, respaldando al Presidente, al MAS y al proceso.
— ¿Tanto ha sido el compromiso del MSM, como dice, que se entregó completamente?
— Pese a que fue temeraria y arriesgada, fue una decisión valiente y de avanzada porque nos despejamos de siglas, colores e incluso de intenciones personales y decidimos apoyar al MAS, porque estábamos convencidos de que es la opción que necesita este país.
Si bien fue una decisión bien compleja, fue una de avanzada de un movimiento que estaba dispuesto a ceder sus aspiraciones en función de un país. Así lo entendí; por una cuestión, a mi gusto, de forma rompimos y al día siguiente el MSM comenzó a sabotear, boicotear y tratar de que fracase eso que decidimos apoyar con tanta vehemencia en 2006. Para mí, no era congruente; yo no tengo dos vidas y en esta vida quiero ser consecuente y quiero terminar de hacer lo que he empezado, eso es tratar de que Morales termine con éxito este proceso.
— ¿Y su curul?
— Desde que el MSM rompió con el MAS es tema de debate; el masismo dice que es suyo y el MSM también, incluso hay gente que dice que el curul es de Evo y Juan, los líderes. Es medio ocioso debatir eso, es mejor que quien tiene dudas consulte a la autoridad competente y ésta que decida; si decide en contra mía y tengo que irme a casa, no tengo ningún inconveniente.
— ¿Qué proyección cree que tiene el MSM hacia 2014? ¿Es una apuesta también valiente y temeraria?
— Sí, temeraria, pero no valiente. Ha sido una decisión superficial porque es muy difícil que en proceso de transición, como fue entre 2003 y 2009, aparezcan tan rápido dos opciones para conducir el proceso de cambio. Entonces, pretender de un día para otro que Evo iba a deslucirse o iba a surgir otra conducción del proceso, no era buen cálculo. Las encuestas lo están ratificando.
— ¿Le da fe a una eventual victoria del Del Granado?
— El pueblo boliviano es soberano a la hora de tomar decisiones por quien vea conveniente. Nunca me ha gustado ese tipo de cálculos. Pero las encuestas están, lamentablemente, en contra del MSM.
— ¿Cómo va este proceso?
— Es exitoso. A veces, los medios de comunicación y el ruido que genera la oposición no nos permiten ver con claridad la realidad. El BID ha dicho que ésta es la tercera economía de la región. Durante décadas, desde pequeño, he visto cómo mi país era el último de todos en los índices de pobreza, mortalidad, inflación o macroeconómicos, siempre peleando con Haití el último puesto y rara vez lo hemos ganado.
Ahora estamos peleando con grandes potencias este buen momento de la economía gracias a una buena administración. Aparte de eso, Naciones Unidas, la CAF, el BM y otras instituciones que reconocen nuestra lucha contra la pobreza o el narcotráfico, sobre cómo hemos frenado los cultivos de coca, cómo estamos empezando este proceso de industrialización, cómo estamos avanzando en devolverle la dignidad al pueblo boliviano, sacarle del analfabetismo...
Por eso es exitoso. De que tiene sombras, las tiene, es real. Pero, hasta el momento, esas sombras  no son superiores a los éxitos que han tenido el Presidente y el país.
— ¿Qué hizo mal el Gobierno y el MAS?
— Necesitamos impulsar un debate profundo sobre el nuevo ser humano. Ya lo tenemos claro en cuanto al modelo económico y político.

Perfil
Nombre: Javier Zavaleta López
Nació: 20-08-1970, La Paz
Profesión: Arquitecto
Cargo: Presidente de la Comisión de Planificación de la Cámara de Diputados.
Carrera
Es actual diputado uninominal de la Circunscripción 8 de La Paz. Es uno de los fundadores del MSM y fue director de Mantenimiento durante el mandato del alcalde Juan del Granado. “Conozco La Paz desde sus bóvedas alejadas hasta sus vertientes de ríos”, dice.  

Publicado en el suplemento Animal Político de La Razón

Imagino ‘que la Corte nos habrá dado la razón’ ante Chile

Hace una pausa en sus ajetreos del viaje a Holanda, donde residirá en los próximos años. Cuenta que tiene una buena impresión de su colega chileno Felipe Bulnes, a quien contactó en persona para definir los plazos del proceso. Es Eduardo Rodríguez Veltzé.



Rubén D. Atahuichi López / La Paz
00:03 / 28 de julio de 2013
 
Su casa en La Paz quedó casi vacía. Los albañiles comienzan a repararla para el próximo inquilino. Un jardinero retira las matas y el parrillero está repleto de enseres. Él y los suyos acaban de trasladarse a otro lugar mientras terminan de preparar su viaje a La Haya, en Holanda, donde residirán los próximos años. Con cierto aire de nostalgia, Eduardo Rodríguez Veltzé habla con La Razón antes de partir...
Él se irá antes del 10 de agosto y su familia lo hará unos días después; sus dos hijos adolescentes deberán comenzar sus clases el 20.
Muy buen anfitrión, el ex Presidente de la República (2005-2006) trae dos sillas empolvadas, las limpiamos juntos y comenzamos a hablar sobre el pasto recién cortado. Una primera certeza suya que llama la atención es que considera que ni los bolivianos ni los chilenos de esta generación provocaron la guerra de 1879 y que, por esa condición, es posible un acuerdo con los vecinos sobre el diferendo marítimo. Así, imagina que al final del juicio en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya ésta habrá dado la razón a Bolivia, que busca volver al mar.
— ¿Listo para trasladarse a Holanda?
— Estoy en los últimos afanes burocráticos y domésticos, pero prácticamente listo.
— ¿Dónde va a residir?
— En La Haya.
— ¿Ya tiene todo arreglado para llegar allí?
— Estamos en eso. Estoy trabajando con la misión para encontrar residencia y afinar los detalles propios del traslado.
— ¿Cuándo se va exactamente?
— Yo estimo que será entre el 5 y 10 de agosto.
— ¿Qué conoce de la ciudad?
— Muy poco. He estado en un par de ocasiones y en estadías muy breves, que correspondían a las audiencias que se celebraron en la Corte. Conozco muy poco, pero tengo un entusiasmo muy grande por conocer mejor no sólo la ciudad, sino los Países Bajos.
— En este tipo de situaciones, el idioma suele ser una trampa…
— Entiendo que gran parte de la población habla inglés. Yo hablo inglés, será el idioma que utilice, pero me he propuesto también aprender holandés, es un desafío personal.
— ¿Alguna vez estuvo mucho tiempo fuera del país?
— Cuando estudiaba en Estados Unidos y luego, una temporada, en España. No es ajena para mí la experiencia de vivir fuera.
— ¿Percibe algún temor o nostalgia de vivir afuera?
— Al contrario, yo encuentro que es un privilegio para cualquiera tener una experiencia en un país distinto al suyo. Eso enriquece mucho las relaciones humanas y amplían los horizontes.
— ¿Cómo sucedió su nominación como agente?
— Hubo una coincidencia de circunstancias, de vocación, de buenos propósitos y, sobre todo, de una causa que sólo puede sumar gente que aporte y no restar. Entonces, me sumo a algo que es muy importante para todos.
— Dos funciones a la vez, también embajador...
— Sí, pero son complementarias. Entiendo que una hace a la otra, no debería haber dificultades.
— ¿Cómo lo contactaron?, ¿cómo llegaron a convencerlo?
— Tuve algunas reuniones con el conjunto de expresidentes y excancilleres que sirvieron de introducción a la política de Estado sobre este asunto. Ése fue el inicio y, luego, algunas más específicas que condujeron a este requerimiento y mi aceptación de ser parte de un equipo, que no es una tarea individual, que supone sinergias de quienes aportamos a una convicción por la causa.
— ¿Fue el presidente Evo Morales quien lo convenció o la propuesta?
— Las dos cosas. Tenía un convencimiento sobre la propuesta, su viabilidad, su prospecto positivo y también en el ofrecimiento del Presidente, que conduce la política y es la máxima autoridad del país.
— Dijo que de lo que se trata es que se haga justicia. ¿Cuál tendría que ser el resultado al final de su misión?
— El resultado tiene que representar la confirmación de la demanda, que busca que la Corte Internacional de Justicia de La Haya disponga que Chile concluya negociaciones de buena fe, de buen propósito y de manera efectiva, pronta y cumplida con Bolivia para un acceso soberano al (océano) Pacífico. Nuestro propósito es que esa invocación de justicia sea atendida.
— Sin embargo, no todos comprenden esta intención. En sectores opositores de Bolivia cuestionan el porqué de esa vía, y en Chile dicen que es confrontacional.
— Esas voces disonantes o de confrontación son propias de un ámbito democrático, en el que, obviamente, la disparidad de opiniones es la regla. Parece que todas las opiniones pueden ser muy respetables, sin embargo, hay un consenso y convencimiento de que Bolivia tiene una razón para acudir ante la Corte Internacional y, además, razón de justicia para que se restituya su acceso soberano en términos en los que no hay una imposición, menos una acción de fuerza, sino un entendimiento a través de los mecanismos establecidos por la comunidad internacional, el sistema internacional de las Naciones Unidas, que son los espacios que procuran atender estas situaciones como la que ha planteado Bolivia y que, esperamos, sea eficiente también esta vez.
— Lo dijeron los expresidentes, ahora existe política marítima, una política de Estado. ¿Cómo se resume eso?
— Bolivia siempre tuvo una política uniforme de destacar que su enclaustramiento ha sido injusto, de reclamar una transformación de este estado de cosas y en sostener que Chile y, también, Perú deben ser abiertos a una salida para superar este encierro que es tan oneroso para el país.
— ¿Ya está plenamente en curso el proceso judicial contra Chile?
— Está en pleno curso porque la demanda ha sido admitida formalmente, los agentes y representantes de ambos países han concurrido a una audiencia en la que se han fijado los términos para la presentación de las memorias. Este proceso está plenamente en curso, luego le sucederán otras contingencias.
— ¿Hay posibilidad de que Chile pueda zafarse del proceso con argumentos como, por ejemplo, que ésa no es la jurisdicción?
— Yo prefiero no especular, que el proceso siga el curso que corresponde.
— ¿Cuál la esencia del proceso?
— Es la búsqueda de justicia, de una solución conveniente y equitativa, que restituya a Bolivia una salida soberana y que ésta sea de manera convenida y de buena fe con Chile. Que se atienda intereses mutuos y, sobre todo, se repare una situación que no la provocamos quienes somos parte de esta generación; nosotros no fuimos parte de la guerra ni quienes viven hoy en Chile. Somos tres generaciones posteriores a aquélla que tuvo que enfrentarse por las armas. No necesitamos enfrentarnos, sino convenir soluciones para lo que la guerra generó. Estamos, bolivianos y chilenos, a la altura de lograr este desafío.
— ¿En qué condición están Chile y Bolivia en este diferendo?
— Ambos son países soberanos y con plena capacidad para adoptar posiciones que estimen convenientes. Sin embargo, por encima de estas posiciones soberanas hay una filosofía de paz, de justicia, de confraternidad y de solución de problemas añejos, de interés continental, que deben atenderse.
— ¿Qué sensación tuvo al ver por primera vez a su colega Felipe Bulnes en La Haya?
— Tengo una primera buena impresión del agente chileno, Felipe Bulnes, con quien logramos acordar los términos que llevamos a la primera audiencia ante la Corte para la presentación de memorias. Nada más.
— ¿Cómo fue ese primer procedimiento de reunirse con el agente y el titular de la CIJ de La Haya?
— Fue una reunión muy formal en la que las partes expresaron su saludo de cortesía y se expresaron los alcances del convenio preliminar, que fueron confirmados por el pleno de la Corte y que días después se los expidió a través de una orden.
— ¿Qué actitud percibió de parte del presidente de la Corte, Peter Tomka?
— La Corte expresa el mejor ánimo cuando las partes convienen situaciones que deben ser idealmente resueltas de manera preliminar, como son ciertos plazos. Pero el fondo de la controversia es un tema que compete a la Corte, yo prefiero no especular y simplemente reiterar que Bolivia confía en la imparcialidad y eficiencia de ese alto tribunal.
— ¿Se puede afirmar que en el primer momento de este proceso hubo concordia entre ambos países?
— Por los resultados de la primera audiencia, sí.
— ¿Qué es una memoria?   
— Es el conjunto de documentos que procura reflejar las pruebas que respaldan lo que se afirma en la demanda.
— Técnicamente, ¿qué contendrá ese documento?
— Documentos de orden histórico, diplomáticos y argumentos jurídicos.
— Jurídicamente, ¿cómo es posible “obligar” a Chile a sentarse a resolver el diferendo marítimo?
— Ésa es la petición que tiene el Estado boliviano frente a la Corte y que se explica por sí misma: que haya una disposición que permita que ambos países lleguen a determinados acuerdos.
— ¿Encontró respaldo a la propuesta en las reuniones que sostuvo?
— De momento, sólo puedo afirmar que estamos en un proceso en curso y serán los resultados de ese proceso los que reflejen esas impresiones. Por ahora no puedo informar nada más.
— ¿Con qué sectores políticos se ha reunido para socializar esta iniciativa?
— A través de los medios y con algunas iniciativas de orden académico y regional que me han permitido compartir con la ciudadanía algunos de estos extremos.
— Es obvio, hay temas sensibles en este juicio. ¿Qué es posible comunicar y qué no acerca del caso?
— La petición boliviana tiene que argumentarse en un proceso contradictorio, que significa que Bolivia hace sus planteamientos y Chile tiene la oportunidad de rebatirlos. Y el espacio de esa controversia es la Corte. No son necesariamente los medios que cubren los alcances de esa controversia, pero yo no puedo, como agente y representante de Bolivia, hacer explícitos esos argumentos; los haremos en su oportunidad y en los ámbitos llamados para ello.
— Usted tiene una enorme responsabilidad en la misión, ¿cómo imagina las relaciones de Bolivia y Chile al terminar el juicio?
— La Corte nos habrá dado la razón y que Bolivia y Chile habrán encontrado un derrotero de concordia y armonía, y que habremos resuelto uno de los problemas más antiguos del continente. Ésa es mi esperanza.
— Se dice que hasta septiembre habrá sentencia en el diferendo Chile-Perú. ¿Puede incidir eso en el caso boliviano?
— Muy poco, es prematuro especular sobre los alcances de esa sentencia y yo profiero no hacerlo.
— ¿Qué mensaje piensa respecto de su misión?
— Reiterar, como en anteriores oportunidades, que el servicio público compromete una vocación, una alta responsabilidad, que lo hago con una enorme satisfacción y, sobre todo, con la esperanza de que esta política que ha marcado el presidente Evo Morales sea responsabilidad de todos en lo que les toca, no solamente la gente y todas las instituciones, sino que todos los bolivianos tengamos fe en este nuevo emprendimiento de alcance nacional.
— ¿Qué diferencia encuentra entre las misiones públicas que le tocó ejercer? Ser titular de la Corte Suprema, presidente de la República y ahora agente y embajador...
— La naturaleza de las funciones difiere, pero hay algo en común, que es el servicio que uno debe asumir siempre en honor a la Patria, al sentido del bien común y, sobre todo, en este caso muy particular, en la búsqueda de la justicia.
— ¿Será una misión más compleja que las otras?
— Cada cual tuvo sus complejidades. Ésta es, sin duda, una más.

Publicado en el suplemento Animal Político de La Razón

lunes, 15 de julio de 2013

Trece horas, el periplo de la indignación

Rubén D. Atahuichi López
14 de julio de 2013

 
A sólo 15 minutos de ingresar a cielo francés, una fuerte sensación de sorpresa inunda el Dassault Falcon 900 FAB-001, el avión presidencial. El piloto de la nave comunica al principal pasajero, el presidente Evo Morales, que Francia acaba de impedir el paso por su espacio aéreo de la nave de retorno a Bolivia. Es el segundo desplante que sufre en el día, antes del cafecito que se atreve a reclamarle   el Embajador de España en Austria.
La noticia es inimaginable a las 14.00, hora boliviana (hb), y 22.00, en Rusia, del martes 2 de julio, cuando el aparato deja Moscú tras la reunión del Mandatario con su colega Vladimir Putin en el Kremlin. El periplo comienza sin mayores preocupaciones una vez conocida la decisión de Portugal de revocar inesperadamente el permiso de sobrevuelo del aparato oficial a través de su espacio aéreo. Morales tiene pastas, camaroncitos y algunas carnes para comer, y toma jugo de frutas. Media hora en el aire, desafía al “Pavote” —como llama al ministro de Defensa, Rubén Saavedra— a una séptima partida de ajedrez, una concesión para que éste intente reivindicarse de las cuatro derrotas contra una, además de dos tablas, que sufrió en el vuelo La Paz-Moscú. El Presidente gana una vez más y su contendor siente que está cansado por tanto trajín.
Son poco más de las 16.00 (hb) y unos minutos más después de la medianoche en Europa. El FAB 001 está a más de dos horas de haber decolado del aeropuerto Sheremétievo de Moscú. Ocurre algo incierto en el viaje que debió terminar a primera hora del miércoles en La Paz, horas antes de la reunión de gabinete en el Palacio de Gobierno.“Presidente, debo informarle que Francia ha denegado el acceso de nuestro avión a su espacio aéreo”, atina a decir preocupado el piloto.
— ¿Qué quiere decir eso?
— No tenemos autorización.
— ¿Por qué?
— Así como informó Lisboa: “problemas técnicos”.
— ¿Qué pasará?
— Es peligroso pasar, no sabemos... 

Morales, Saavedra; la jefa de gabinete, Patricia Hermosa; el periodista de radio Patria Nueva Iván Maldonado, el edecán, el agente de seguridad y cinco tripulantes del avión están expuestos ante una incertidumbre.
¡Qué raro! El ministro no sale de su asombro, considerando que, ante la negativa de Portugal, la primera del periplo presidencial, sabía que Francia era la siguiente opción camino a la escala técnica en España. Hay que activar la emergencia. El piloto carga la peor crisis.
— Presidente, tengo que solicitarle que me autorice a volver a Rusia.
— ¿Dónde estamos?
— Sobrevolando Austria.

Un breve silencio invade el ambiente. Lo que parecía una viaje tranquilo —con la octava partida interrumpida de ajedrez— se convierte en una preocupación extrema. La disyuntiva es volver a Rusia, a dos horas y media, o aterrizar en Viena, a media hora del momento tenso. Sin aval francés ni portugués, no hay forma de llegar a Las Palmas, en las Islas Canarias (España), a 5.190 kilómetros de distancia desde Moscú. Este punto está previsto ahora para la recarga de combustible del avión cuya autonomía de vuelo es de 8.340 kilómetros.
Morales duda y decide, ordena al piloto comunicarse con la torre de control del aeropuerto Schwechat de Viena. Viraje obligado y conflicto diplomático en ciernes.Mientras se ejecuta la operación de emergencia, el Jefe del Estado le pide explicaciones jurídicas  al Ministro de Defensa. Es una situación “gravísima”, Francia acaba de violar los tratados internacionales.
Y Maldonado especula e ironiza: “¿No estarán creyendo que Edward Snowden está en el avión?”. Un día antes, Morales había escuchado ese nombre cuando una periodista de Rusia Today le preguntó sobre una eventual solicitud de asilo del exfuncionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). “Si hay una solicitud, por supuesto, estamos dispuestos a debatir, a analizar este tema”, contestó el Mandatario.
Tras las elucubraciones, hay novedades favorables para la comitiva. “Nos han autorizado aterrizar”. Nervioso, el piloto está en contacto con tierra, a pesar del tosco inglés de ambos interlocutores y la tensión.
— Buenas noches, control, Fox (F) Alfa (A) Bravo (B) 001.
— Fox Alfa Bravo 001, buenas noches. Información para aterrizar hb 16.
— Información para aterrizar en la pista 16, Fox Alfa Bravo 001.
—  ¿Necesita alguna asistencia, Fox Alfa Bravo 001? ¿Necesita asistencia para el aterrizaje?
— No, en este momento necesitamos aterrizar, porque no podemos tener una indicación correcta del indicador de combustible y, como precaución, necesitamos aterrizar.
— Fox Alfa Bravo 001, correcto y continúe. Tiene que decirnos las coordenadas de su aproximación del descenso cada 0900.
— De acuerdo, les aviso cada 0900.
— Fox Alfa Bravo 001, puede continuar su descenso a 2.500 pies para entrar en el radar
— 2.500 pies, 001.
— Negativo, descenso a más de 2.500 pies por minuto mantén-gase a 900.
— 2500 pies o más por minuto nos aproximamos, 001...

El protocolo se cumple en dos minutos y 17 segundos. El Fox Alfa Bravo 001 está a punto de aterrizar. En tierra, un vehículo policial y al menos tres funcionarios esperan a la comitiva. Son las 16.35, hora boliviana (22.35, hora de Austria).
Los anfitriones hablan con el piloto y éste cuenta que en el avión viaja el Presidente de Bolivia. “Explíqueles la situación”, instruye Morales a Saavedra, mientras el edecán alista los  pasaportes de los 11 pasajeros.Presidente, están chequeando los documentos; lo van a trasladar a la sala VIP del aeropuerto, informa.
Un vehículo transporta a la comitiva 300 metros más allá. Instalado allí, lo primero que hace Morales es comunicarse con el vicepresidente Álvaro García Linera y, luego, con el canciller David Choquehuanca.
Mientras, el ministro Saavedra llama al encargado de Negocios de Bolivia en Austria, Ricardo Martínez, a quien le pide que se comunique con la Embajada de España en Viena. Y el piloto informa lo que se suponía: Italia también obstruye el paso.
Conversación privada desde la capital austriaca, en tanto Bolivia acaba de enterarse de que el Jefe del Estado y su delegación fueron impedidos de continuar viaje a La Paz por decisión de Portugal, Francia, Italia y España, no obstante, sobre este último país no hay información precisa.
Snowden. Aunque ya se sabe que una de las razones del bloqueo aéreo es la supuesta presencia de Snowden en el avión presidencial, con mucho reparo Choquehuanca informa que el argumento esgrimido por aquellos países —coincidentemente miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)— son “razones técnicas”. “No podemos mentir a la comunidad internacional llevando pasajeros fantasmas. Por eso queremos expresar nuestra molestia, queremos expresar nuestro malestar porque se ha puesto en riesgo la vida de un Presidente. Hemos visto discriminación”.
Los gobernantes de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Nicaragua, Daniel Ortega, ya se comunicaron con Morales. Le expresaron su solidaridad y decidieron ponerse a su disposición a través de sus representantes.
Al sur, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, termina una reunión en la Casa Rosada, la sede de gobierno. Uno de sus asistentes, teléfono en mano, le dice que al otro lado de la línea está su colega Correa. Pide que le pasen el contacto. Ella en babia, como dice. Raro,  siempre está “atenta y vigilante”.
Comienza su relato por Twitter sobre la situación. “Hola, Rafa, ¿cómo estás? Me contesta entre enojado y angustiado. ‘¿No sabes lo que está pasando?’”.
— Cristina, lo han detenido a Evo con su avión y no lo dejan salir de Europa.
— ¿Qué? ¿Evo? ¿Evo Morales detenido? ¿Pero qué pasó, Rafael?
— Varios países le revocaron el permiso de vuelo y está en Viena.
Fernández se indigna. “Están todos locos. Jefe de Estado y su avión tienen inmunidad total. No puede ser este grado de impunidad”. Cuenta que Correa llamará al presidente del Perú, Ollanta Humala, “para una reunión urgente de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas)”. Luego, llama a Morales. “Él me pregunta a mí cómo estoy”, ironiza. “Estoy aquí en el saloncito del aeropuerto”, responde el Presidente.
Morales le narra los detalles y ella le explica algunas razones jurídicas sobre el impasse. Luego de colgar el teléfono, Fernández llama a Susana Ruiz Cerruti, experta en la Cancillería de su país. “Me confirma inmunidad absoluta por derecho consuetudinario, receptado por la Convención de 2004 y el Tribunal de La Haya”, comenta en la red social.
Morales ya tiene más argumentos para defender su idea sobre lo que le hicieron. Fernández habla para sus seguidores del Twitter: “Si Austria  no lo deja salir o quiere revisar su avión, puede presentarse ante la Corte Internacional de La Haya y pedir una medida cautelar. No sé si ponerme a reír o llorar”.
“Si no, podemos mandarle un juez desde acá”, especula. También se comunica con su colega de Uruguay, José Mujica, de quien dice que, como otros, está indignado por la situación. Correa ya hizo lobby con su colega del Perú y vuelve a hablar con Fernández.
“Me avisa que Ollanta va a convocar a una reunión de la Unasur. Son las 00.25. Mañana va a ser un día largo y difícil. Calma. No van a poder”. Fernández deja de tuitear. En Quito, Correa cierra la noche con una frase casi filosófica, que se convierte luego en su impronta verbal sobre la crisis: “Horas decisivas para la Unasur. O nos graduamos de colonias o reivindicamos nuestra independencia, soberanía y dignidad”.
Al otro lado del charco, el mandatario Morales expresa su molestia por las más de tres horas de retención, precisamente antes del tercer desplante. Llega el embajador de España en Austria, Alberto Carnero, acompañado de dos sujetos.

Tras saludarlos, el Presidente pregunta al diplomático cuál era la posición de España respecto de la inicial autorización de aterrizaje en Las Palmas. Tenemos que seguir órdenes, “quisiéramos que nos permita revisar el avión”, responde con amabilidad Carnero, visiblemente nervioso. Morales se enfada:
— ¿Usted me está pidiendo esa condición? Yo no puedo permitir que revisen mi avión; está dudando de mi palabra como presidente de los bolivianos. Nosotros tenemos una trilogía: ama llulla, ama sua y ama qhella.
— No, Presidente.

El Jefe del Estado insiste en saber si España va a permitirle o no llegar a su territorio y Carnero se retira, dice que consultará con su Vicecanciller (Jesús María Gracia, aparentemente). Pasan unos minutos del día 3 de julio en Bolivia y la sala VIP del aeropuerto se llena de periodistas, Morales pide a Maldonado datos sobre Snowden. Un papelito le sirve de ayuda memoria. Retorna el embajador, quien se atreve a algo que enfada al Presidente retenido.
— Yo quisiera tomarme un cafecito con usted en el avión.
— Usted me está pidiendo tomar un cafecito, eso es discriminación. No soy delincuente ni mentiroso.

Termina el intento infructuoso del español. Enfada otra vez a Morales al decirle que hable con el Vicecanciller. “No puedo hablar con su Vicencanciller, que su Presidente (Mariano Rajoy) se comunique conmigo”, refuta. Carnero no puede, dice que volverá a las nueve para comunicar la decisión de su país. O sea, deja al Mandatario de Bolivia en ascuas.
Son poco más de las 03.00 en Bolivia (09.00 en Rusia). Llega el presidente austriaco, Heinz Fischer. Ambos gobernantes se reúnen hasta que regresa Carnero para informar que España decidió reponer la autorización de aterrizaje en Las Palmas.
05.30 (11.30 en Austria). Decola el Dassault Falcon 900 y Morales y Saavedra se aprestan a las dos últimas partidas, antes de llegar a Fortaleza (Brasil), a las 17.15. Es 7 a 1 el resultado final. Paliza para el ministro. Morales llegó a El Alto a las 23.40. Fue recibido por una multitud.

Publicado en el suplemento Animal Político de La Razón

Fue un ‘bloqueo por razones políticas’


Dos días después de su periplo por Europa, seis presidentes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) se reunieron en Cochabamba de manera excepcional. El motivo: desagravio al presidente Evo Morales, que un día antes había sufrido un bloqueo aéreo de parte de Portugal, Francia, Italia y España.
El Mandatario boliviano contó su indignación ante sus colegas de Argentina, Cristina Fernández; de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Nicolás Maduro; de Uruguay, José Mujica, y de Surinam, Desi Bouterse, además a delegados de Brasil, Chile, Colombia y Perú, también miembros del bloque regional. Ésta es una parte del relato:
No solamente fue una preocupación, sino ocupación de los presidentes de Sudamérica con sus llamadas telefónicas, condenando este abuso arbitrario de algunos gobiernos de Europa. Estamos convencidos, y más informados, por la imposición del Gobierno de Estados Unidos.
Quiero saludar y agradecer esta gran solidaridad, que no es solamente con Evo, sino con el pueblo boliviano y los pueblos de América Latina y el Caribe. En esa oportuna movilización, nuestras fuerzas sociales, como siempre y como nuestros antepasados, están presentes para defender la dignidad de los pueblos de América Latina.
Yo volvía muy contento de la reunión con el presidente de Rusia, Vladimir Putin. La ruta de retorno era Rusia-Portugal-Guyana-La Paz. Antes de empezar la reunión con Putin, nuestros pilotos y tripulantes nos informaron que nos habían prohibido aterrizar en Portugal, “por razones técnicas”. Ahora me doy cuenta de que no era por razones técnicas, sino por razones políticas.
Hemos respetado (la decisión), pedimos a nuestro piloto y al Canciller que consigan otra ruta donde hacer recarga (de combustible) y España nos autorizó en Las Palmas, en las Islas Canarias. Teníamos todo el trayecto con autorización, pasando por Alemania, España, Portugal, Italia y Francia. Sin embargo, a pocos minutos de ingresar a espacio aéreo francés, información de la torre de control nos dice que no podíamos cruzar por Francia; el piloto del avión nos pregunta qué hacer y nos recomienda volver de emergencia a Rusia. Evidentemente, había problemas de combustible y, frente a esta situación, decidimos aterrizar de emergencia en Viena, Austria.
Aterrizamos e informamos al personal del aeropuerto. Como era un aterrizaje de emergencia y de urgencia, el personal (nos recibió) como cualquier protocolo (en los protocolos siempre se acercan y dicen qué tenemos que hacer). Bajamos y nos acompañaron (saludo al presidente de Austria, Heinz Fischer, y su personal por las atenciones). Nos quedamos allí, llamamos al Vicepresidente y al Canciller para saber qué hacer y realizar trámites. Después de unos minutos, el piloto nos informa que de la torre le comunicaron que tampoco teníamos autorización de paso por Italia, Portugal, y después apareció el embajador de España en Austria (Alberto Carnero) y nos dice que si queríamos autorización para aterrizar en Las Palmas, deben revisar el avión presidencial. Nos ha sorprendido, es decir, no había paso ni por España ni por Francia ni por Italia ni Portugal. Nuestro piloto dijo que “se agravó (la situación), no tenemos salida”.
Aprovecho la oportunidad para agradecer las llamadas de emergencia de los presidentes Maduro, Correa, compañera Cristina, que me enseñaba la parte jurídica, nos explicaba cómo podíamos retirarnos con tantas llamadas (dos o tres), y también al hermano Correa, he anotado las llamadas, cuatro, récord… El hermano Maduro, dos o tres llamadas también. Hubo muchas llamadas de seguridad y preocupación por cómo resolver el problema.
Quiero decirles que nunca faltamos a la verdad; a veces somos tergiversados o tal vez podemos equivocarnos, pero desde mi familia y la de la familia de los pueblos indígenas, jamás mentimos.
La posición del embajador de España en Austria fue muy preocupante. Se me acerca y me dice “Presidente, he venido a revisar el avión”, con dos funcionarios de su legación. Yo le dije “¿qué tiene que revisar?”. Le dije que no conozco al señor Edward Snowden. Nos informamos que es un exagente en tránsito.
“Usted no puede entrar en el avión, no conozco a ese señor”. Se levanta, sale y conversa con su vicecanciller, y me dice que había sido acuerdo de cancillerías para controlar; yo no supe de mi Canciller sobre el control. Yo dije “si a mí, al Presidente, no le cree, entonces el embajador me está tratando de mentiroso. Yo no soy mentiroso”.
Otra vez se retira y conversa con su vicecanciller. “Tenemos que controlar si quiere salir”. Además de eso, por más que nos hubieran dado permiso para que salgamos, no había permiso para pasar por Italia. Portugal y Francia, hasta ese momento. Otra vez vuelve y me dice “por qué no nos invita un cafecito en el avión y así podemos revisar el avión”. Yo le dije: “Embajador, yo no soy ningún delincuente para que usted controle el avión. Usted, cuando insiste, me está tratando de mentiroso y de delincuente”.
Otra vez se retira y me pide que converse con su vicecanciller. “Yo no tengo nada que hablar con su vicecanciller; si quieren hablar conmigo, que se comunique su Presidente y no su vicecanciller. Tenemos derecho, somos autoridades”.
Finalmente, después de tres intentos, me dijo textualmente: “No podemos autorizar su vuelo, a las nueve de la mañana del día siguiente vamos a informarle después de conversar con nuestros amigos”. Yo le pregunté quiénes eran sus amigos, si son sus amigos europeos quienes nos bloquearon. No dijo nada y se retiró y tuvimos que esperar hasta las diez de la mañana del día 3 de julio.
Eso informé a quienes nos llamaron. Saludo esa fortaleza que me dieron los presidentes. Me dijeron: “Evo, no tienen por qué controlar el avión”. Con ese apoyo, (me dije) que nadie va a entrar en el avión.
Lamento mucho que hayamos sido detenidos por más de 13 horas en el aeropuerto de Austria. Saludo a los embajadores del Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que me acompañaron toda la madrugada hasta que salimos.
También se presentó temprano el Presidente de Austria, preocupado, y me acompañó hasta el momento en que volvió el embajador de España. Y retornó entre las 09.00 y 10.00, hora europea, para decirme “puede retirarse en cualquier momento, tiene autorización”. Según información de la tripulación, faltaba la orden de vuelo; hemos esperado media hora para salir.
Hubo buen acompañamiento de parte del Presidente de Austria. Si es agresión o provocación, no es a Evo, sino a los movimientos sociales, al movimiento indígena originario.